Paisajes del fin del mundo

Tras la última bomba atómica
el cielo dejará de consternarnos con su infinito azul
y ya no quedará agua alguna 
capaz de señalar nuestra impureza 
desde su esencia cristalina. 

Después será borrada toda bestia
que mancille el carácter humano
del mundo.

Y ya por último tan sólo sobre vivirá
el signo más claro
de nuestra demencial intenligencia: 
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Después de que desaparezca el último hombre sobre la tierra ¿Cuánto tiempo permanecerán las computadoras conectadas? ¿Cuánto tardarán las centrales nucleares en estallar por falta de supervisión? ¿Cuánto tiempo tardaran los jardines de Reforma en volver a tomar el asfalto? ¿Cuanto tardará Tenochtitlan en volver a ser una laguna? Y después de eso ¿qué? 

Pensar en el fin del mundo suele equivaler a pensar en el fin de la humanidad. Pareciera que como ya no queda nadie para verlo, el mundo ha desaparecido. Esto puede ser cierto desde una perspectiva Kantiana, sin embargo en Paisajes del fin del mundo trato de explorar qué pasaría con el mundo en sí no con el objeto humano. 

El fin del mundo es pues el fin de nuestro mundo, la naturaleza se abrirá paso sobre nuestros restos, ya lo hizo antes y puede volver a hacerlo. Entre las ruinas crecerán las flores sin importarles que cadáveres les abonan. No habrá piedad para ninguno de nuestros signos humanos. Formando nuevos paisajes poca a poco, al principio habitando con timidez hasta borrar cualquier atisbo de nuestra existencia. Todo esto sucederá en silencio: no habrá nadie para escandalizarse. 

En Paisajes del fin del mundo, encontraran fotos de más de 7 años tomadas en diferentes países. 






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