De tanto, conviene pasar la vida a tinta. Por muchas razones: para no olvidar, para contar a los demás, para asumir, para resumir, para presumir... Pero sobre todo porque hay cosas que a uno se le dan la gana de escribir, y no necesitan de otra excusa que la de pasar la vida a tinta.

Carta abierta a Trump

Soportales del zócalo de la ciudad de México el día después del concierto de Pink Floid en 2016

Estimado Señor Trump:

Le escribo para saludarle y aprovecho para hablarle de muros. Me siento autorizado, pues mi papá fue albañil y en casa mis primeros libros adultos fueron sobre construcción. Sin embargo, creo a ese respecto tendrá Ud. mejores asesores. Así que le hablaré, aunque con menos autoridad, de otros muros.

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Kéramica: El Olimpo en Tenochtitlán


Cuando Gea y Urano se unieron para engendrar a la primera generación de Dioses Griegos que –predecirían a todos los demás– no podían imaginar que casi 3.000 años después seguirían perteneciendo al imaginario colectivo de la humanidad. Al menos en occidente. Estos días todos los dioses griegos se encuentran de visita en la gran Tenochtitlán.  
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Quiero de vuelta mi aceituna

En 1987, Robert Crandall, ejecutivo financiero de la American Airlines, se hizo muy famoso por una idea que ahorraba 100.000 dólares anuales a su empresa: suprimir la aceituna que coronaba todas las ensaladas de los viajeros de primera clase ¡Sin que los viajeros notaran su ausencia!

Eran los 80s, pleno auge del reinado de los ingenieros, sumos sacerdotes de la optimización, y sus proselitores: ejecutivos financieros dispuestos a ganar millones ahorrando céntimos.

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5 años 5




Esta era la vista desde la primera ventana que tuve en México.

A las 5 de la mañana la sombra del Popo se proyectaba en la cortina de contaminación de la ciudad como en un teatro de sombras. Luego, al subir el sol, la montaña desaparecía como por arte de magia hasta el día siguiente.

Tardé meses en descubrirla cara a cara a la luz del pleno día. Desde entonces hasta ahora, el Popo me ha acompañado como un vigía que con su fumarola me indica la dirección de los sueños.

A 5 años vista, puedo afirmar que este fue el primer ejemplo del inmenso remanente de magia que aún guarda la gran Tenochtitlan.