apague su tv Vol. 5 | arte vivo

Desde hace mucho tiempo estoy convencido que el museo es una morgue donde uno puede ir a visitar cadáveres bellos e ilustres. Algo así como las momias de Guanajuato pero de famosos. En principio no es critica. La función del museo es conservar, documentar y archivar aquellas obras y autores dignas de ese respeto. Asegurarse de que sus cadáveres estén siempre en perfecto estado de conservación y preservar en ellos la expresión de una época para el disfrute de todas las generaciones futuras; el arte vivo debe estar en otro lado.





Esa fue mi sensación cuando el pasado viernes fui a ver Archivo indefinido/ Cartografía portátil. 9 obras de 9 jóvenes artistas que dialogan mientras viajan una junta otra en una maleta, al tiempo que se expanden ocupado el espacio expositivo de la casa del espectro magnético. La obra de estos 9 autores: Irais Esparza, Idaid Rodriguez, Gabriella Zubillaga Nietor, Mirna Roldan, Emmanuel Gomez-Arias, Morelos León Celis, Sarai Cordero, Sara Ortega, Eloy Tarcisio; es muy dispar y variada. Sólo tienen en común su carácter incipiente. Pero todas estaban vivas.



Por supuesto el museo tiene ventajas. Lo ahí expuesto ya ha pasado un proceso de selección por curadores expertos que poseen una verdad con la que uno puede estar o no de acuerdo; pero, que implica un trabajo serio por separar la paja del grano. Eso no ocurre con las obras vivas.



En archivo indefinido/ Cartografía portátil, encontré cosas que me lograron hacer un guiño, encontré cosas que no entendí, pero que tenían un enorme poder y otras a las que —mea culpa, asumo— no logré acceder en absoluto. Sin embargo la vida estaba ahí. En todas ellas. Tuve la sensación contraria al museo: en lugar de estar viendo bellos e ilustres cadáveres estaba viendo el arte de la gran Tenochtitlan en tiempo real. Parte de eso es lo que vendrá después. Habrá que esperar a que esté muerto para que se pase el proceso de curaduría y entonces haya intención de conservarlo archivarlo y entonces pueda exponerse en un museo. Entre tanto la ciudad monstruo sigue viva y está expresándose por todos lados.