La casa en la colina es un blog de literatura infantil con buenos valores. Aquí encontraras libros que hacen soñar y que enseñan. Libros que nos hagan volar pero que dejen en nosotros un cierto regusto de profundidad.

Canción para una niña de otros mundos


el sueño de mandarina ediciones
32 págs. 
 
Canción para una niña de otros mundos es la historia en verso de una niña sin nombre; en ella caben todas las niñas del mundo. O, tal vez, la descripción del mundo en que habita cada una de ellas, porque este libro de poemas nos retrata el vasto universo en que habita la infancia. Ese espacio vetado a quienes no logramos dejar de crecer. 
 


“Desde que te conozco, 
si apuntas a los cielos nacen estrellas, 
y derrites la nieve 
con un movimiento de tus pestañas. 
[…]”
 
Para los niños ese mundo es real. No lo miran con nostalgia ni sorpresa porque siempre han habitado ahí: moviendo las montañas, haciendo brotar estrellas, flores, peces, cangrejos sonrientes y derritiendo la nieve a golpe de pestaña. Yolanda nos trae la geografía de estos lares con la conciencia de quien se sabe con acceso a los arcanos rincones de la infancia. Ella no solo admira este mundo, sino que comparte con la niña el asombro que supone para ella. 
 
“Yo vislumbré en tus sueños
constelaciones y galaxias desconocidas. 
Por ti se abrieron las puertas de la aurora
que surcas como un ave.
[…]”
 
Yolanda, mientras asiste a este universo, lo protege; sabe que es frágil, que está apunto de extinguirse y no puede dejar de sentir cierta angustia; revelarlo sería romperlo. Por eso, establece pequeñas advertencias cariñosas: le avisa a la niña (nos avisa) que guarde cuanto pueda de ese mundo, que esté atenta a todo. Para que luego, al echar la vista atrás, el paisaje sea nítido. Para que lo añorado se satisfaga con lo vivido. 
 
Por último, la autora asume el trasiego que supone crecer y se ofrece a cuidar a la niña cuando, irremediablemente, ambas estén justito afuera de los muros de la infancia. Ella ya está ahí, sabe que no es terrible; nunca volverá a ser igual. 
 
“[…]
Algún día te esperaré allá, 
en el piso más alto que se alza entre las nubes, 
y cuando duerma escucharás
                          –– repetido –¬–
Mi nombre en el silencio.”
 
Un libro para leer a los niños, dejar que sean niños y admirarlos por ello.