3 practicas que cambiaran tu manera de dar clase para poder integrar las TACs.

Innovación y tecnología es el mantra de los gurús de la educación que trae de cabeza a la mayoría de los docentes. Muchos profesores no saben como integrar en sus clases las dichosas TACs (Tecnologías del aprendizaje y la comunicación) La razón es simple: las TACs no caben en una clase tradicional. Si no cambiamos nuestra forma de dar clase no lograremos integrar las TACs en el Aula. Para ello, propongo dejar de lado la tecnología (solo por un momento) y centrarnos en la innovación.

Comencemos con una aclaración: innovación tecnología son dos cosas diferentes que suelen confundirse con frecuencia.

  • La innovación es un proceso por el cual detectamos problemas e implementamos soluciones.
  • La tecnología es el un medio para hacer algunas tareas.

La confusión viene porque muchas herramientas tecnológicas se crearon para solucionar un problema concreto de manera innovadora. Pero el mero uso de tecnología no nos hace innovadores, ni nos ayuda en la enseñanza de la innovación. p.e. hace unos meses, una asistente de un curso me contaba que en su colegio habían repartido tabletas para apoyar la innovación. El problema era que habían restringido tanto la conectividad que, en la practica, funcionaba como un incomodísima libreta: el alumno hacía su tarea en la tablet, se acercaba a la mesa de la profesora, ella corregía la tarea en la tablet de alumno y anotaba la calificación en su propia tablet. Es decir, había digitalizando una practica analógica y estaba usando las tabletas como una falsa innovación.

Aclarado este punto, vayamos al quid de la cuestión. Asumamos que nuestros alumnos aprenden de manera muy diferente a como lo hicimos nosotros. Así podemos ver que el problema no es usar la tecnología en el aula, el problema es que nuestros alumnos aprenden colaborativamente red usando la tecnología y nosotros aún no hemos aprendido a enseñarles así.

Innovar en clase no es usar las TACs como mero accesorio. Para usarlas en clase hay que innovar en clase: asumir cómo nuestros alumnos aprenden y enseñarles de esta manera.

Las siguientes tres practicas te ayudaran a cambiar tu manera de dar clase para acercarte a tus alumnos y encontrar ideas para usar las TACs, a tu favor, en el aula. No nos hemos centrado tanto en el medio. Suponemos que haciendo los cambios adecuados, los alumnos encontraran la manera de encontrar el medio: tablets, celulares, computadoras o cualquier cosa capaz de conectarse a la red.

 

 

  1. Haz las preguntas adecuadas.

Con las TICs y las TACs hemos pasado de gestionar la escasez a gestionar la abundancia[1]. Esto supone un cambio en la manera de concebir mi labor docente. Mientras que antes accedía a una información escasa, la digería para hacerlo más fácil y la enseñaba en clase; ahora hay disponible una sobreabundancia de información y el profesor debe gestionar esa sobreabundancia para que el alumno llegue a los contenidos adecuados y, de paso, enseñarle a distinguir entre buenos contenidos y malos contenidos.

¿cómo aplico esto a mi clase?

  • Recuerda que tu labor como profesor no es tener toda la información y dosificarla, sino asegurarte que los alumnos lleguen a la información correcta.
  • Haz las preguntas adecuadas para que el alumno encuentre sus propias respuestas en el mar de información. No se trata de completar la frase sino de plantear un reto que solo se pueda resolver consultando varias fuentes correctas. Por ejemplo, en lugar de hacer preguntas simples sobre bilogía y química podrías preguntar: ¿qué composición química tendría que tener la atmosfera para que una cucaracha midiese dos metros?
  • No trates de tener previstos todos los contenidos que se verán en clase. Llega al aula con una pregunta y déjate sorprender por lo que encuentran tus alumnos.

 

  1. Planea tu clase para que permanezca, eternamente, en versión Beta.

En informática la versión Beta de un software es una versión completa de un programa o aplicación pero que todavía puede contener errores y necesitar de ajustes. Los programadores suelen lanzar estas versiones beta para que grupos de usuarios betatesters las prueben y manden sus ajustes. Por otra parte, cada vez es más común que servicios gratuitos estén abiertos en beta por años permitiendo que a usuarios avisar de errores y pedir mejoras. Ese es el mundo en el que se mueven nuestros alumnos: un mundo donde pueden intervenir y ser parte del cambio. Por eso se frustran cuando los hacemos asistir a una clase cerrada donde son receptores pasivos de información.

Sabiendo esto ¿te atreves a mantener tus clases siempre en Beta?

¿Cómo aplico esto a mi clase?

  • Involucra a tus alumnos en su educación: en lugar de llevar tus clases acabadas, lleva las clases para hacerlas con los alumnos. Por ejemplo, atrévete a borrar tus presentaciones, dejar solo los títulos y dejar que sean tus alumnos quienes las llenen de contenido.
  • No les dejes tus apuntes ya hechos, haz que sean ellos quien los elaboren de manera colaborativa p.e. un documento compartido en la nube.
  • Llega al aula sabiendo de donde partes y a donde quieres llegar pero recorre un camino nuevo cada vez, de la mano de tus alumnos.

 

  1. Sustituye la autoridad analógica por la reputación digital

El reinado del profesor sobre la palestra terminó hace mucho. No es que ahora la norma sea la indisciplina sino que la relación de autoridad profesor alumno ha cambiado. Con generaciones Millennials y Touch el respeto ha desaparecido como tal y en su lugar tenemos la reputación. Pensemos una cosa: la cuenta de twitter que tiene Lady Gaga es exactamente igual a la de cualquiera de mis alumnos. Es más, para escribirle a Lady Gaga solo tengo que teclear @ladygaga; lo úncio que la diferencia de las otras cuentas son sus casi 52 Millones de seguidores. Lo que hace que su reputación sea mucho más grande y que sus tuits tengan más relevancía que los míos.

Como aplico esto en clase:

Si le entras a las reces sociales debes asumir tres cosas:

  • Entender para nuestros alumnos somos una cuenta más. Eso sí la del profesor; gána su repeto con lo que dices.
  • Comparte contenido interesante y asume que no eres la única fuente de información, invita a que ellos compartan contenido y comenta cuando lo hagan. Tus alumnos quieren retroalimentación inmedita.
  • Y, sobre todo, que ninguna cuenta tiene derecho a pedir silencio para hablar ella. En lugar de eso dejalos callados con las cosas que compartes.

  Y ¿si no entramos a las redes sociales?  Debes asumir que estos compartamientos se replicaran en el aula. Trata de asumir este rol de manera analógica: ganando reuputación en lugar de ejercer tu autoridad.

 

Si después de todo esto tus alumnos no dejan de revisar Facebook en tus cales: no te preocupes, seguro también están buscando información ahí.

 

[1] Juan Urrutia, http://lasindias.org/epubs/la_logica_de_la_abundancia.epub