Transdigital

Proveniente de la unión Del lat. trans-. y Del lat. digitālis.

1. Relativo a lo que atraviesa diferentes fuentes digitales

Transdigital es un adjetivo que no existe. La definición de la que parto es una propuesta aún abierta a la discusión.

Gracias a la digitalización de enormes cantidades de información, en el siglo de internet, se ha vuelto tremendamente fácil consultar muchas bases de datos diferentes de manera casi instantánea. La mayor parte del tiempo ni siquiera nos damos cuenta que las estamos consultando, sin embargo, desde la lectura de un tuit hasta una consulta en http://data.un.org/ requieren de una consulta a una base de datos. Las bases de datos son las nuevas bibliotecas, ahí se almacena la ingente cantidad de información a la que tenemos acceso hoy día gracias a internet.

 Lo más relevante no es que las bases de datos se han multiplicado, democratizado y, sobre todo, en que ahora no solo se completan por unas pocas personas, sino la información almacenada en muchas de ellas puede ser llenada por cualquiera, incluso de manera anónima. El ejemplo más conocido es wikipedia. Es decir, cualquiera persona, no solo puede acceder al conocimiento, puede contribuir a incrementarlo. En una sociedad transdigital hemos pasado ha ser un nodo más de la red. 

Desde el punto de vista de la educación esto supone algunos retos:

La pérdida de la autoridad

Como profesores hemos perdido la autoridad. Dicho así suena muy fuerte, pero piénsalo un poco. Nuestros alumnos se mueven en un ambiente donde cualquiera se mueve con las mismas herramientas. p.e. la mayor enciclopedia del mundo es wikipedia y en ella puede escribir exactamente igual Vargas Llosa que mis alumnos de 6º grado. La autoridad la otorgan los lectores de cada uno. La conciencia, más o menos explícita, es que somos parte de una red donde no todos los nodos tienen el mismo valor, pero ninguno está por encima de los demás. Por otra parte, el valor de un nodo en esa red es el valor de sus conexiones.

Dicho esto, porque no ser un poco más humildes y comenzar a ver la clase como una red donde nosotros somos un nodo más. Sin duda somos un nodo importante, nadie en esa clase tiene nuestra experiencia, pero hay otros nodos, nuestros alumnos también tienen conocimientos valiosos p.e. saben usar TACs, a veces, mucho mejor que nosotros. Lo que nos da la autoridad hoy día no es la capacidad de guardar información sino como sabemos buscarla y relacionarla una educación transdigital debería comenzar por cruzar información el aula de clase.

Enseñar a diferenciar

Dentro de la red, hay información de todo tipo. Aprender a diferenciar la valiosa de la fútil, banal o directamente incorrecta es una de las competencias que necesitamos para poder movernos dentro de la red.

No es algo nuevo, la actitud crítica se vienen culminando en la educación casi desde su origen sin embargo, las formas han cambiado. La velocidad a la que cambian los medios y crece la información hace que que junto a los antiguos métodos (Voces autorizadas, medios confirmados, bibliografías revistas, etc.) necesitemos otros, (búsquedas transversales, autenticación de cuentas sociales, comparación de fuentes digitales, etc.) Pero sobre todo, necesitamos sembrar la sospecha más que nunca. Cuando más veloz circula la información en la red más ágiles debemos ser para separar el grano de la paja.

Guíar en abundancia.

Hoy, cualquier alumno con un celular conectado a internet tiene acceso a más datos de los que se podían almacenar en cualquier biblioteca analógica. Estamos en un mundo donde el acceso a la información, por sí misma, ha dejado de tener valor.

Como profesores, hemos dejado de gestionar la escasez a guiar dentro de la abundancia. ¿por qué un alumno quería escucharte durante dos horas cuando puede aprender lo mismo en 5min en internet? ¿por qué  tendríamos que edulcorarles y dosificarles los conocimientos, cuando ellos tienen acceso a los mejores expertos y fuentes a través de su tablet?

Esto cambia, sobre todo en la manera en que planteamos la clase. En tiempos de escasez la principal herramienta es la transmisión de información: la clase magistral, el extracto fotocopiado, el ejercicio perfecto para la comprensión de un tema concreto. En este contexto, las mejores actitudes del alumno son la paciencia y capacidad de escucha.

Pero, cuando nos enfrentamos a la sobre información, ya no cabe dosificar sino interpelar. En tiempos de abundancia la mejor herramienta del profesor es despertar la curiosidad: la pregunta abierta, el acceso libre a la información, la guía y el dejar hacer. En este contexto, las mejores actitudes del alumno son la curiosas y la proactividad. Ya no cabe enseñar a sujetos pasivo y dejar que esperen sentados a que les descubran las cosas: hay que lanzarlos a descubrirlas por si mismos lo que, además, es mucho más divertido.

Ahí, fuera de las aulas, el mundo ya es transdigital. No guste o no, en ese mundo se mueven nuestros alumnos. No dar a los alumnos competencias digitales no solo es negligente, supone hipotecar el futuro tus alumnos ¿cuanto tiempo más podemos mantener analógicas nuestras clases?